Orígenes del Paramilitarismo en Colombia.

El paramilitarismo ha sido definido así:

Por un lado, Romero (2003) denomina a estos grupos paramilitares como “empresarios de la coerción”.  Considera a las AUC como una “federación de grupos paramilitares con una gran capacidad para implantar estabilidad y orden en las regiones en las que antes ocurrían no sólo problemas de seguridad para los propietarios locales e inversionistas externos, sino agudos conflictos políticos y una intensa movilización social por derechos y reconocimiento” (Pág. 144). 
 

  Duncan (2006) los define como “señores de la guerra”, término con el que pretende mostrar las dimensiones que adquirió el fenómeno del paramilitarismo en Colombia, llegando a construir un nuevo orden social en muchas regiones del país, instaurando pequeños Estados autónomos. 

     
Y finalmente, Alfredo Rangel, para quien los grupos paramilitares en Colombia tienen cinco características distintivas: Son contrainsurgentes; Civiles; Autónomos del Estado; Están fuertemente penetrados por el narcotráfico y tienen estructuras muy complejas.

El paramilitarismo: resultado de tres circunstancias


Autores como Carlos Medina Gallego (1990) y Rafael Ballén (2010) entre otros, coinciden en que el paramilitarismo se inició en Puerto Boyacá desde 1982 como resultado de tres circunstancias: 1) las acciones de tipo militar adelantadas por el batallón de infantería número III “Bárbula” (fortalecida luego por la XIV Brigada hacia 1983); 2) la ofensiva de las Farc-Ep sobre la población (exigiéndoles mayores pagos económicos, lo que se llamó el “gramaje o extorsión”); y 3) la doctrina de la seguridad nacional.

     De las acciones adelantadas, primero por el batallón de infantería número 3 y luego por la brigada XIV, el ejército adquirió un reconocimiento por parte de la población, hasta el punto de considerársele como una institución democrática comprometida con acciones para salvaguardar sus vidas, sus tierras y conservar la tranquilidad de la región. Pablo Emilio Guarín explicaba este acercamiento del ejército a la sociedad civil arguyendo que “entonces la gente se radicalizó al lado de las instituciones democráticas. Unidos se le pusieron talanqueras a la subversión, la sacaron de la región, la desplazaron hacía el nordeste Antioqueño (Gallego 1990, P. 170)”.

    
La tercera circunstancia surge en un ambiente en el que muchos profesaban sus concepciones anticomunistas, siendo el Magdalena Medio su bastión. Según Gallego (1990):

“La doctrina de seguridad nacional se la considera como una guerra no convencional, no declarada en la que se rompe con el pensamiento militar tradicional por una que requiere de menos hombres y menos recursos capaz de involucrar lo político; económico y lo psicológico, lo que se llamó «guerra total a nivel de raíces»” (P. 166).


El principal objetivo radicaba en el hecho de combatir a la insurgencia tanto en el plano político y social, como en el militar, destruyendo las estructuras políticas y sociales que constituían el grueso de la base de las guerrillas. Para ello, como resultado de su adaptación a la nueva forma de guerra, se crea una fuerza no convencional de soldados y especialistas de guerra que posteriormente se conocerían como organismos paramilitares, que llevarían a cabo una política de exterminio de trabajadores, campesinos, líderes sindicales, maestros, grupos religiosos y comunitarios, por considerárseles cercanos a elementos comunistas y por ende, a la guerrilla.

Para esta doctrina, el principal enemigo era el comunismo internacional, con epicentro en la Unión Soviética y representación regional en Cuba (Ibíd. P, 27). Lo que produjo la materialización del “enemigo interno” para señalar a grupos o instituciones nacionales que tuvieran ideas opuestas a las del gobierno, así como también a las guerrillas, como supuestos agentes locales del comunismo.

La ACDEGAM y el MORENA

Estas dos formaciones políticas contribuyeron de forma directa para su legitimación política. Estas jugarían un papel importante para el surgimiento del proyecto antisubversivo en Colombia. Para Cardona (1999) “el auge paramilitar en el Magdalena Medio fue acompañado casi que desde su inicio, por ACDEGAM (Asociación Campesina de Agricultores y Ganaderos del Magdalena Medio), un proyecto político, social, económico y militar para combatir a la subversión” (p. 76).

El MORENA se constituyó en un proyecto político que buscaba ganar espacios de legitimidad, aprovechando la debilidad del Estado para enfrentar problemas de orden público en algunas regiones sometidas al total control de la insurgencia.

De ésta forma, el fenómeno del paramilitarismo fue ganando espacios donde la presencia del Estado era casi que nula y que por el contrario, permanecían a merced de pequeños grupos de terratenientes que vieron en éste proyecto, la mejor forma de que sus propiedades y poder económico; político y social fuera cada vez mayor.

Conclusiones


El fenómeno del paramilitarismo en Colombia más que una respuesta de pobres campesinos que se vieron obligados a organizarse para repeler las acciones de las guerrillas (en particular de las FARC-EP), responde a unas lógicas de seguridad impuestas desde los centros de poder representados por los Estados Unidos (EE.UU) que buscaban en lo posible y a como dé lugar frenar el avance del comunismo en el hemisferio. En éste sentido, adoptaron y transformaron el término de “seguridad” para elaborar el concepto de “Estado de seguridad nacional”, con el que pretendían designar la defensa militar y la seguridad interna de amenazas de revolución, inestabilidad del capitalismo y una capacidad destructora de los armamentos nucleares.


Para esta doctrina, el principal enemigo era el comunismo internacional, con epicentro en la Unión Soviética y representación regional en Cuba. Lo que produjo la materialización del “enemigo interno” para señalar a grupos o instituciones nacionales que tuvieran ideas opuestas a las del gobierno, así como también a las guerrillas, como supuestos agentes locales del comunismo. (Buitrago: 2006, 27).  El paramilitarismo responde más a estas lógicas que a cualquier otra interpretación que ve en los abusos de las guerrillas, a su fortalecimiento y al debilitamiento e impotencia del mismo Estado frente a las prácticas de las guerrillas como las causas reales para su origen, crecimiento y expansión sobre el territorio Colombiano. 


Diego Ernesto Murcia R.
Licenciado en Ciencias Sociales
Diciembre, 2019



Bibliografía 

– Alfredo Rangel & Pedro Medellín, “Política de seguridad democrática”.  – Alfredo Rangel. “El poder paramilitar”. 

– Carlos Medina Gallego. “Autodefensas, paramilitares y narcotráfico en Colombia”. – Carlos Medina Gallego. “La Violencia Parainstitucional. Paramilitar y Parapolicial en Colombia”. 

– Francisco Leal Buitrago, “La inseguridad de la seguridad, Colombia 1958 – 2005”. -Gustavo Duncan. “Los Señores de la Guerra”. 

– Mauricio Romero. “Paramilitares y autodefensas, 1982 – 2003”. – Mauricio Aranguren Molina. “Mi Confesión”.

Publicado por ¡Abriendo las Ciencias Sociales!

Docente de Ciencias Sociales, consultor pedagógico y diseñador de contenidos digitales.

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