¿Por qué en Colombia la educación no es un tema prioritario?

Frente a la pregunta que me formuló el otro día una estudiante de grado décimo del porqué en Colombia la educación no es un tema prioritario, podría arrancar diciendo qué en países tercermundistas como el nuestro, que yacen a merced de una clase dirigente corrupta, clientelista y con una clase social dominante arraigada en los valores capitalistas que desprecia, excluye y explota a los que se encuentran por debajo de su pirámide social, el tema de la educación para estos sectores siquiera llega a tener la importancia que merece, sencilla y llanamente porque a esta clase dominante no les interesa que los desposeídos y explotados sean conscientes de su situación, por lo que se empeñan desde las altas esferas y gobiernos de turno en lanzar constantes ataques contra lo que queda de esa incómoda y peligrosa educación que se resiste a esos “lozanos aires” que trae consigo esa otra (educación) de corte neoliberal que se presenta ante la sociedad con bombos y platillos como “innovadora” y “revolucionaria” y por antonomasia, como el último peldaño al que toda educación y sociedad debieran llegar.

O al menos así nos lo han hecho saber y repetido una y otra vez esos mercachifles de la educación que hoy se presentan sin ningún pudor como “expertos”, sujetos que en su vida habrán pisado un aula de clase más que para hacer encuestas, desconocedores por completo de ese gran universo y realidades inmersas en un contexto escolar, y que aún así, creen ser los llamados a “reformar” la escuela con su visión “innovadora”, vinculando el saber con el sufrimiento; la frialdad o el aburrimiento, convirtiendo a la educación en todo un espectáculo y a la escuela en un centro terapéutico de ocio y de auto-ayuda, inúndandola de pedagogías placebo, una suerte de fruslería que propone que el docente maneje un lenguaje “armónico” despolitizado – y que éste (docente) – se constituya en una figura a imitar, con lo que se anula el carácter provocador y transgresor del educador por uno más contemplativo y dócil para no llegar a herir susceptibilidades en el mundo de la falsa conciencia.

La educación y la escuela como Aparatos Ideológicos de Estado* tienen un rol muy importante para la consolidación y reproducción de la ideología hegemónica de la clase que está en el poder. Lo que le interesa a esta clase hegemónica es mantener en la más oprobiosa ignorancia a los de abajo, a los sectores menos favorecidos, para que desde éstas (escuelas y con este modelo de educación capitalista) no sólo se garantice que su situación (de oprimidos y explotados) perdure por mucho tiempo sino que además, que estos escenarios se constituyan en centros de reeducación en los cuáles, los sujetos puedan ser “corregidos” y “curados” a muy temprana edad, con lo que se aseguran la formación y producción a gran escala de sujetos – cuerpos dóciles, que más adelante se convertirán en los llamados “buenos ciudadanos” que serán ciegamente obedientes a los dictados del «Estado», ciudadanos que defenderán la autoridad del gobierno aún cuando vaya en contra de la razón y de su interés personal.

Entonces no es que la educación carezca de esa importancia o que no llegue siquiera a ser un tema prioritario, porque si nos detenemos a ver, las élites – que por años han gobernado – han visto en sus modelos e instituciones de educación, tanto de básica como de educación superior, garantes para que como clase, se continúen perpetuando, asegurándose que la renovación corra por cuenta de sus hijos quiénes llegan a ocupar – como ha señalado el economista Seth Zimmerman – los cargos más altos en empresas importantes, lo que da cuenta, de acuerdo con Ricardo Hausmann de una cultura empresarial cerrada, que no da oportunidades a talentosos de otras clases**; de ahí que más bien, la discusión vaya mucho más allá, pasando incluso por la imperiosa necesidad de discutir por el tipo de educación que necesitamos, porque las élites saben mejor que nadie que su poder se basa casi exclusivamente en la escuela, como mecanismo o como aparato ideológico, cuya única finalidad, en un sector en particular, es la de producir mentalidades de esclavos, porque sólo una mentalidad de esclavos puede evitar que el sistema sea destruido y la de garantizar que como clase hegemónica, continúen perpetuándose.

Se aboga entonces por un modelo de escuela y de educación que apunte a la formación de sujetos críticos sin deslindarse de los desafíos que tiene por los continuos cambios sociales, económicos, políticos y tecnológicos que vivimos, una escuela cuyo principal reto – para los países menos desarrollados, entre ellos Colombia – sea la adopción, adaptación y creación de conocimientos orientados a solucionar los problemas del atraso socio-económico y elevar la competitividad de sus economías. En este sentido la educación en todos sus niveles está llamada a desempeñar un papel de primer orden en este proceso, toda vez que su razón de ser es no sólo transferir sino fundamentalmente generar nuevos conocimientos que estarán acorde al grado de desarrollo que se encuentre el país ***

Escrito por:
Diego Ernesto Murcia R.
Licenciado en Ciencias Sociales
Noviembre, 2020

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* Louis Althusser, filósofo marxista y estructuralista francés, distingue entre Aparatos ideológicos de Estado (AIE) y Aparatos Represivos de Estado. La escuela, la familia, la religión, la prisión y la fábrica formarían parte de lo que Althusser llamaría AEI, mientras que la policía, el ejército y otros organismos de seguridad constituirían los ARE.

** Tomado de: https://www.ciperchile.cl/2018/07/17/como-la-elite-nos-hace-creer-que-triunfa-porque-es-inteligente-y-trabajadora/

*** Tomado de: https://abriendolascienciassociales.school.blog/2019/08/26/los-desafios-de-la-escuela-en-la-nueva-aldea-global-ii-2/

Publicado por ¡Abriendo las Ciencias Sociales!

Docente de Ciencias Sociales, consultor pedagógico y diseñador de contenidos digitales.

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